No temo cómo será el final de mi historia,
no
cuento los días, ni apresuro el ritmo de mis pasos,
mas
bien cuento los latidos que me recuerdan
y me
devuelven al ser que habita en mi.
No
temo el paso del tiempo,
pues
nada se detiene ante el,
me
dejo llevar por la senda del camino,
la
que me haga llegar a mi destino,
siendo principio y final.
No
temo caer en el olvido,
pues
en mi no habita el vacío,
las
personas que amo todo lo llenan, todo lo pueden,
mis
días quedan completos llenos de vida
y en
las noches el silencio calma mi alma.
No
temo cómo será el final de mi historia,
ya
que en mi existe un principio, el que fui,
el
que soy y quien está por ser.
¡Tan
solo cuento los latidos!
Angeles
Calvo Sánchez-Cid
(8 de
abril de 2019)
Precioso!cómo tu alma.
ResponderEliminar¡El alma es el motor invisible que nueve todos los hilos!
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