viernes, 28 de junio de 2019

VOLVER A EMPEZAR


Para volver a empezar...
cuenta contigo, en primera persona
tu eres quien más se necesita,
que las sombras del camino no te detengan
a tu ritmo, pero camina.

Para volver a empezar...
cuenta contigo, en primera persona
mírate, que tu rostro sea el primer reflejo del día,
y la luz de tus ojos marque el camino.

Para volver a empezar...
cuenta contigo, en primera persona
que tu voz silencie todo reproche,
que tus labios pronuncien tu nombre.

Para volver a empezar...
cuenta contigo, en primera persona
que el coraje sea el vestido que ciña tu cuerpo,
que tu amor por ti sea hoy tu única cita.

Para volver a empezar...
cuenta contigo, en primera persona
que la desdicha sea el abrigo que desechaste
y tu sonrisa no la cubra ningún maquillaje.

Para volver a empezar...
cuenta contigo, en primera persona
sacude la escarcha que cubre tu alma
a tu ritmo, con calma, pero camina.

Para volver a empezar...
cuenta contigo, en primera persona
busca, enmaraña, desenreda,
pero siempre en primera persona.


Ángeles Calvo Sánchez-Cid
(28 de junio de 2019)

martes, 25 de junio de 2019

CERRÉ LA PUERTA




Cerré la puerta tras de mi, aunque me quedé unos segundos inmóvil, sin avanzar, como si el dar un paso más significara aceptar que todo había acabado y eso en esos momentos era algo difícil de digerir. Sentía la tristeza dentro de mi ser, las paredes parecían esperarme inmóviles, silenciosas, todo parecía permanecer mudo, incluso el propio silencio. De repente empecé a avanzar por la habitación, me detuve en el mismo centro de la sala y me dije para mis adentros: ¿Y ahora qué?

Podía sentir dentro de mi mente ese sentimiento que arañaba mi cabeza, y al mismo tiempo sentir en mi estómago el aleteo incesante de unas mariposas que hacían todo lo posible por escapar de un pozo oscuro y profundo. Quizás en ese momento yo era una de esas mariposas que no lograba encontrar la luz, que no alcanzaba ver la salida.

De camino a la habitación dejé caer las llaves que rodaron por la palma de mi mano para golpear la mesa de cristal. Aquel sonido devolvió a mi mente el ruido que producen los reproches, esos que golpean incesantes una y otra vez para cerciorarse de que estás ahí, que no te has ido y puedes dejarlos entrar, son como ese eco que siempre vuelve al punto de partida. Tan solo me detuve un segundo, el tiempo que me llevó girarme para contemplar aquella imagen, unas llaves encima de la mesa, las llaves de alguien, unas llaves dejadas, tan solo unas llaves de alguien que ahora se encontraba roto.

Respiré profundamente y dejé caer mi cuerpo encima de la cama, como si al hacerlo me despojara de toda fuerza, de toda voluntad. Y allí inmóvil sin ganas de tener ganas, me abandoné a la nada, despojándome de todo tiempo. Los recuerdos insistían en acompañarme una y otra vez, y cerrar los ojos parecía ser la única manera de tener algo de paz, de sosiego.

Dejaba pasar las horas, encima de mi pecho reposaba mi mano, y eso hacía que sintiera el latido de mi corazón, ese "bum, bum" que acompañaba a mi respiración. Empecé a escuchar el sonido de ese latido, el mío, el de mi corazón y en la manera en que mi mano subía y bajaba como si se tratara de unas notas de música.


Sin saber cómo, en que momento, empecé a sentirme bien, relajado, ajeno a todo lo que acontecía fuera de aquellas cuatro paredes, todo parecía perder importancia, desdibujarse.

Como una pincelada quedó el recuerdo, ése, el de decirme para mis adentros: "mañana será otro día". Dejar de sentir, desechar los miedos, querer ser, seguir... Ese último pensamiento debía de ser algo bueno, algo nuevo. Y así de ese modo decidí abandonar las tristezas, abandonar el día, abandonar la noche, abandonar mi cuerpo y entregarme al sueño.

Sin duda el mañana seria otro día.


Ángeles Calvo Sánchez-Cid
(24 de junio de 2019)

Imagen bajada de la red

domingo, 16 de junio de 2019

DE REPENTE




Y de repente... me llegas y me dices que no sientes como ayer,
que la tarde se volvió oscura,
dejando en el suelo las ganas y los días sin vida,
que te marchas, que me olvidas.

Y de repente... me vuelvo y te busco en aquellos días,
esos que eran nuestros, buscando tu sonrisa,
que ahora en mis ojos se pierde y desdibuja.

Y de repente... todo pierde sentido,
donde la ausencia se abraza a mi cuerpo y la noche se hace vacío,
mi pulso se acelera, la soledad quiere atraparme,
y yo tan solo quiero respirar tu aire.

Y de repente... no hago otra cosa que pensar en ti,
sintiendo mi pecho preso, mi alma vacía,
y me pregunto qué hacer con todos los besos que quedaron mudos.

Caminar contigo o hacerlo sin mi,
todo empieza, todo acaba, el día llega a su fin,
sentir el dolor como un nudo,
la garganta te grita y de repente... Tú

Ángeles Calvo Sánchez-Cid
(14 de junio de 2019)

viernes, 7 de junio de 2019

PRISIONERO



La noche quedó presa impregnada de tu recuerdo,
el aire se hizo silencio, en un desesperado intento
por arrebatar el olor de tu piel.
La imagen de tu rostro se muestra clara y cristalina
al amanecer, desvelando mi sueño...
que no es otro que volver a ti y dentro de mi ser
la melancolía corre detrás de tus pasos.

Regreso una y otra vez a nuestros momentos,
donde subo, me bajo y quedo preso de nuevo
en el vagón de los recuerdos, siendo este mi viaje,
el que me permite acercarme a ti,
sin aviso, sin billete, con las ansias de siempre,
donde tu cuerpo y tu ser sean mi última parada,
mi destino final.

Que el aire me traiga el sonido de tu voz,
donde puedas una vez más pronunciar mi nombre,
quedarme frente a ti, en silencio, observando como
me pierdo y desaparezco en el mirar de tus ojos. 
No puedo hacer otra cosa que seguir tus pasos,
y dejar que la melancolía corra detrás de ti.

Quiero alcanzarte una y otra vez,
sujetar tu mano, entrelazarla fuertemente con la mía,
detenerte y hacerte preso de mis días, de mis noches, de mi vida...
porque sin tu saberlo todo en mi te pertenece.

¡Quizás tengas miedo de saber que yo no lo tengo!


Ángeles Calvo Sánchez-Cid
(7 de junio de 2019)