Te
declaro a gritos la guerra
como
antaño, a la vieja usanza,
siendo
mi cuerpo el campo de batalla
donde
puedas herirme tan solo
con
el roce de tu piel.
Te
ofrezco la pureza de mi alma
como
único juez,
el
deseo y mis ganas por ti como únicas armas,
que
mi sustento sea el anhelo de respirar tu aliento.
Pues
no hay nada más noble y más bello que rendirme a ti.
Y
si caigo preso en la encrucijada de tus abrazos, da cobijo a mi
pecho, pues cada latido conoce tu nombre y late por ti.
Ángeles
Calvo Sánchez-Cid
(Lunes,
25 de marzo de 2019)
Estas son las guerras por declarar, cada dia, cada instante.Arquera Zen, te rindo mis letras ante semejante mensaje de amor. Sublime.
ResponderEliminarMuchas gracias por tus palabras... que el amor sea nuestra seña de identidad y nuestra bandera.
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