Hoy
pensé en las cosas bellas de la vida, las auténticas, las que no
necesitan ser nombradas, tan solo sentidas.
Cerré
por un instante los ojos para sentir la calidez de tus manos, así
como la brisa del mar acaricia la arena.
Me
sentí como esa hoja de otoño despojada de toda raíz, arrastrada
por la fuerza del aire, que con gran sutileza me conduce y enreda a
tu cuerpo.
Extendí
mis brazos al atardecer,
dejando
que el calor de los últimos rayos del día traspasaran mi cuerpo,
del mismo modo que tu persona traspasa mi ser.
Amo
cada instante, esos que desnudan la vida, que nos hacen libres,
donde
cada latido despoja al tiempo.
¡Hoy
pensé en lo nuestro!
Angeles
Calvo Sánchez Cid
(1
de abril de 2019)
Letras en carne viva, un corazón entre las manos. No cabe más belleza ni más amor en estas líneas. ¡¡Fantástico !!
ResponderEliminarMuchas gracias por tus palabras que me motivan a seguir escribiendo desde el corazón y cargando las flechas de ésta arquera con todo su alma.
ResponderEliminarEs precioso, gracias.
ResponderEliminar