Abrázame con tal fuerza, que
tus brazos rompan las tristezas que habitan en mi cuerpo... rómpeme
las veces que hagan falta, una, dos, tres... mil... las que sean
necesarias para reconstruirme una vez más.
Que el calor de tu pecho sea el fuego que alimente cada latido de este corazón, que en la noche muere... tan solo por ser un poco más libre a las luces del alba.
Que tu cuerpo sirva de morada a mis sueños, dando cobijo a mis sentidos, esos que me hacen ser más humano, despojando a la piel de toda duda, de todo miedo.
No temas... rodea con fuerza mi cuerpo, rompe la escarcha de esta silenciosa y fría soledad, hazme prisionera, o enemiga que más da, pero deja que me rinda a tu pecho, a tu cuerpo, a tus brazos.
¡Que mi único anhelo es tenerte en mis brazos... rómpeme con fuerza!
Ángeles Calvo Sánchez-Cid
(29 de mayo de 2019)
Que el calor de tu pecho sea el fuego que alimente cada latido de este corazón, que en la noche muere... tan solo por ser un poco más libre a las luces del alba.
Que tu cuerpo sirva de morada a mis sueños, dando cobijo a mis sentidos, esos que me hacen ser más humano, despojando a la piel de toda duda, de todo miedo.
No temas... rodea con fuerza mi cuerpo, rompe la escarcha de esta silenciosa y fría soledad, hazme prisionera, o enemiga que más da, pero deja que me rinda a tu pecho, a tu cuerpo, a tus brazos.
¡Que mi único anhelo es tenerte en mis brazos... rómpeme con fuerza!
Ángeles Calvo Sánchez-Cid
(29 de mayo de 2019)





