Imagen bajada de la red
A veces mi mente se distrae en
cuestiones existenciales que se escapan al entendimiento, que
huyen de ser enmarcadas y expuestas en alguna galería, aguardando a
oscuras a que pase la noche para renacer en la admiración de los
ojos que la vestirán con la apertura de sus puertas.
Mi mente
imagina el color de las cosas no materiales, la belleza y la
sensibilidad de lo incorpóreo, se dice que el alma pesa 21
gramos, ¿en cada beso que damos van esos 21 gramos?, ¡a
caso la pasión puede cuantificarse!. Cómo se mide el calor de
unos brazos que rodean tu cuerpo, la cantidad de aire
que se escapa tras un suspiro.
Me enamora lo sencillo, lo bello, lo natural, lo que sale de dentro, sentir en el pecho la grandeza de un amanecer, el lenguaje mudo de unas manos entrelazadas, unos ojos que me buscan, me encuentran y me atrapan.
Un sentimiento en blanco y negro, el rojo de la sangre que recorre por tus venas, escuchar el latido de tu propio corazón acelerándose cuando el sentimiento se vuelve color.
¡Qué somos, porqué
somos, para quién somos!, porque muero si no respiro, si inspiró y
expiro en cada soplo de vida. Mis sentidos se vuelven expertos
matemáticos en cada ecuación, en cada posibilidad de poder
ser.
Mi mente piensa, mi corazón siente y mi alma
respira...
¡Reflexiones en blanco y negro!.
Ángeles
Calvo Sánchez-Cid
(20 de septiembre de 2020)

Con los tiempos que corren, no recuerdo el peso del alma, o el calor de un beso o el calor de un abrazo'
ResponderEliminarEsperemos que el blanco y negro, revierta en colores, la vida es colores,pero buena, reflexión en blanco y negro.
¿Rubia de donde sacas tiempo?
Blanco y negro en tu tinta no son opuestos, armonizan todos los matices en el Arco Iris de la Arquera Zen
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