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Fuiste aliento en mi garganta,
palabras mudas silenciando mi voz,
cien caricias vestían tu cuerpo,
la noche oscura y el cielo raso de
amor.
Fuimos cuerpo, fuimos alma,
Fuimos cuerpo, fuimos alma,
latidos fugaces de un corazón,
tu nombre escrito en las paredes,
y a la sombra aguarda el sol.
Todo lo fui, todo lo pude,
Todo lo fui, todo lo pude,
cien guerreros habitan en mi,
en el campo de batalla
cien noches me rendí,
sólo anhelo una victoria
y es amanecer en
ti.
Tan solo fuimos el deseo de un instante.
Tan solo fuimos el deseo de un instante.
Ángeles Calvo Sánchez-Cid
(2 de enero de 2020)

Como siempre con mucho sentido.
ResponderEliminar¡Muchas gracias Paco!
EliminarEncuentros para pensar.
ResponderEliminarGracias por tus reflexiones
Es difícil encontrar lo que se busca.
👌👍
¡Muchas gracias por tu comentario!
EliminarEste poema tiene más que miga, no todos lo pueden comprender,se necesita un ingrediente importante y ese es que se debería conocer a su autora en ese momento, el poema las "Cien guerras" te llegaría más al alma.
ResponderEliminar¡Gracias por tu comentario, pues cien guerras habitan en mi!.
EliminarQue inspiración.
ResponderEliminar¡Muchas gracias!
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